Amor propio: un amor para toda la vida.
El amor propio es un amor para toda la vida, ya que la única persona que nos acompañará de comienzo a fin somos nosotros mismos. De ahí la importancia de amarse, considerarse, cuidarse y sentirse orgulloso de quién se es. Este amor tan importante se relaciona también con sentirnos bien con lo que somos y combina autoestima, confianza, seguridad y aceptación.
¿Qué entendemos por amor propio?
El amor propio tiene que ver con conocer y aceptar quiénes somos y quién queremos llegar a ser. Nos acerca a un estado de bienestar que requiere de un trabajo continuo y nada fácil de alcanzar y es tan importante que incluso influye en cómo nos vinculamos con los demás.

Se relaciona con el concepto de autoestima que es la imagen que tenemos de nosotros mismos y reúne pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos ido recogiendo durante la vida acerca de nosotros y nuestro propio valor, a partir de lo cual puede surgir un sentimiento positivo si nos sentimos conformes o uno muy incómodo al experimentar que no somos lo que esperábamos.
¿Qué va dañando la imagen que tenemos de nosotros mismos a lo largo de la vida?
Aunque debiéramos nacer amándonos y continuar haciéndolo por toda la vida, no suele ocurrir así. Desde muy temprana edad partimos comparando quienes somos realmente con cómo nos gustaría ser y nos comportamos de un modo que cumpla las expectativas de otros y los estereotipos de la sociedad, lo que nos hace sentir muy presionados y nos genera inseguridades.
Para los adolescentes es muy importante la opinión de sus amigos, su familia y lo que exhiben los medios de comunicación. Se preocupan por lo que piensan los demás, se comparan con sus pares y muchas veces cambian la forma de vestir, su apariencia física y la forma en cómo se expresan o actúan con tal de ser incluidos en algún grupo de pertenencia.
A medida que nos hacemos adultos, es habitual que nos exijamos más de la cuenta y nos fijemos objetivos difíciles de alcanzar, además de seguir comparándonos con los demás. Algunas veces llegamos incluso a autodescalificarnos diciéndonos palabras ofensivas como si nada y hablamos mal de nosotros mismos.
Puede ocurrir que nos relacionemos con personas que no nos traten bien o no reconozcan lo que valemos, sin embargo, seguimos allí porque sentimos afecto o dependemos de ellas en alguna forma. Estos vínculos tóxicos muchas veces establecen dinámicas abusivas donde cedemos lo que queremos o lo que nos hace bien con el fin de evitar el conflicto, mantenernos junto a esa persona u obtener algún reconocimiento.
Podría pasar que en algún momento no contemos con un trabajo remunerado y esto nos haga sentir menos valiosos por no tener recursos económicos y que esto haga que nuestras necesidades no estén cubiertas, pero también porque quienes nos rodean hacen juicios o comentarios sobre ello y más aún, no nos escuchan o no nos consideran como si nuestra categoría fuera menor por no tener ingresos. Esto aplica también para quienes no logran sacar adelante sus estudios superiores, característica que equivocadamente podría hacerlos sentir inferiores.
Son muchas las formas en que nos vamos sintiendo disminuidos y con la sensación de que no merecemos lo mejor. Luego van pasando los años, sumamos experiencias de vida y la opinión que tenemos acerca de quienes somos se va dañando, llegando a sentirnos poco valiosos e incapaces, tratándonos en forma descuidada, dura y sin darnos todo el amor que merecemos.
¿Las personas que tienen amor propio actúan distinto a los que no lo tienen?
Efectivamente, las personas que se aman a sí mismas confían en sus capacidades, toman decisiones, asumen riesgos y enfrentan desafíos con altas expectativas de éxito, ya que se ven en forma positiva y sienten orgullo de sí mismas. Se sienten mejor preparadas, más capaces y dispuestas a realizar diversas actividades, sintiendo entusiasmo y deseos de compartir con los demás.
Por el contrario, quienes no cuentan con amor propio se sienten inseguros, insatisfechos y sensibles a las críticas, experimentando cierta dificultad para reclamar sus derechos y poner límites claros respecto a lo que quieren o no quieren. Del mismo modo, en ocasiones pueden tratar de agradar a otros para ser vistos y reconocidos o probar constantemente que son buenos para que los quieran. Lo curioso es que no necesitamos probar nada porque somos seres únicos y maravillosos y al intentar agradar a otros se nos pierde nuestra propia voz, nos desconectarnos de nosotros mismos y no escuchamos lo que queremos.
¿Qué podemos hacer para que nuestro amor propio crezca?
Un primer gran paso consiste en visualizar lo que daña nuestra autoestima y para esto deberemos ampliar la mirada para revisarlo en distintas esferas de nuestra vida, tales como la familia, la pareja, los amigos, los estudios o el trabajo.
Una vez identificado, resultará difícil de afrontar y muchas veces necesitaremos tiempo para reunir fuerza y claridad para poder hacerlo. Además necesitaremos el apoyo de nuestros cercanos para que, sin presiones, nos acompañen hasta que estemos listos para hacer un cambio significativo.
Hay que dejar de enfocarnos en lo que no somos, en lo que debemos ser o en lo que esperan los demás de nosotros y ser simplemente nosotros mismos. Cuando conectamos con nuestro propio poder, nadie nos puede hacer sentir menos ya que nuestro valor reside en quienes somos.
Empezar a amar nuestro cuerpo puede conseguir que todo lo demás encaje. Y si bien no podemos hacer que la sociedad cambie, podemos hacer un cambio en nuestra propia actitud y hacer que las opiniones de otros nos resbalen. Eso se consigue recuperando el propio cuerpo en su forma natural, rechazando la idea de que la felicidad es para los que poseen cierta figura o está reservada para determinada edad, actuando con decisión y viviendo intensamente como parte de una dinámica de autoaceptación.
¿Qué resulta difícil cuando trabajamos en nuestra autoestima y amor propio?
Decir que no es un acto de amor propio gigante y difícil ya que nos permite ser leales a nosotros mismos y a cómo queremos vivir. Lamentablemente, a lo largo de nuestra vida hemos aprendido que decir NO es algo malo porque quien lo dice es egoísta y poco empático. Peor aún, terminamos sintiendo culpa y malestar psicológico cada vez que nos enfrentamos a dicha situación, sólo que no es así y hay que derribar esas creencias limitantes: decir NO permite poner límites y construir relaciones mucho más sanas con nuestro entorno.
¿Y si comenzamos a cuidar de nosotros mismos?
El autocuidado es parte importante del amor propio, ya que nos entrega todo lo que merecemos. La mejor parte es que al practicarlo nos podemos obsequiar lo que más nos gusta, regalonearnos con mucho amor porque somos quien más nos conoce y en días donde nos falten los abrazos de otros, siempre podemos abrazarnos a nosotros mismos.
El amor propio incluye cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras relaciones interpersonales y regular nuestras emociones. Dejar tiempo para cuidar de nosotros mismos nos ayuda además a poner nuestras necesidades en primer lugar y a sentirnos bien con quien somos, experimentando un bienestar integral.
Es importante no aislarse y activar las redes de apoyo, conversar con los amigos y establecer vínculos sanos donde se entregue y se reciba afecto en forma recíproca, dejando fuera de nuestra vida a las personas tóxicas. Así mismo, nos cuidamos cuando ponemos atención a nuestra alimentación, dormimos lo suficiente, descansamos, nos preocupamos de nuestra salud, tomamos baños de sol y de tina, nos reímos, disfrutamos un rico té y de la vida. Dedicar tiempo a lo que nos hace felices es vital, por lo que es muy bueno que cada uno explore dentro de sus intereses y descubra lo que disfruta.
La sobrecarga de información puede ser abrumadora, por lo que apagar las pantallas de vez en cuando contribuye a sentirnos más livianos y a conectar con lo que realmente nos resulta importante.
Un acto de amor propio es reconocer el esfuerzo que ponemos en lo que se nos hace difícil y tratarnos de forma amorosa, sobre todo cuando no lo logramos. Querernos también es escucharnos, respetar nuestro ritmo e ir donde nuestra alegría sea celebrada, amada y valorada. La única persona que estará contigo toda la vida eres tú sí que ámate, considérate, cuídate y vive orgulloso de ti. Si necesitas que te acompañe en el proceso de recuperarte y conocerte háblame a mi Whatsapp
Psicóloga Karen Klein
